DERECHOS DE AUTOR

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martes, 7 de agosto de 2012
Aún no sabía el porqué de su propia respuesta (V)
Mamá ¿dónde está papá? Papá se fue, cariño. ¿A dónde? La nena estaba en plena fase preguntona por todo y a ella ya le dolían los ojos de aguantar tanto llanto. Lejos. Aún no sabía el porqué de su propia respuesta cuando comprobó que su hija ya no preguntaba. Dejó de ser una niña.
Aún no sabía el porqué de su propia respuesta (IV)
"Estaré a tu lado siempre, ¿verdad?" Reía, desordenando el mundo en su cama. "No, porque ya no te quiero". Respondió él por primera vez en su vida y aún no sabía el porqué de su propia respuesta cuando comprobó aliviado que el fantasma de aquel mal amor por fin se había esfumado.
lunes, 6 de agosto de 2012
Aún no sabía el porqué de su propia respuesta (III)
No reflexionó. Siempre se había sentido personaje de novela realista, una Regenta, una Tormento. Y aún no sabía el porqué de su propia respuesta pero se reconoció el anhelo de dejarse llevar por el lado más peligroso, así que tomó la mano del extraño, a pesar del consejo de mamá.
Aún no sabía el porqué de su propia respuesta (II)
Terminaron la ronda, aliviados, victoriosos y un poco más hombres. Pero uno de ellos no debió sentirlo lo suficiente cuando propuso comenzar de nuevo. El otro accedió, y aún no sabía el porqué de su propia respuesta cuando agarró primero el revólver. Comenzaron otra ruleta rusa.
Aún no sabía el porqué de su propia respuesta (I)
Aquella conversación le resultó de lo más familiar. La propuesta, las promesas. La oportunidad. Y pese a ello, aún no sabía el porqué de su propia respuesta. Fausto volvió a desear la juventud eterna. Desde luego, sólo el hombre es capaz de tropezar en la misma piedra dos veces.
domingo, 5 de agosto de 2012
Estuvo esperándolo todo el día (V)
Le dijeron que cuando llegara el momento frente a la tarta,
podría soplar las velas y pedir un deseo. Así que estuvo esperándolo todo el
día. En la fiesta formuló la petición en silencio. Pero, como cada año, fue en
vano porque ningún octogenario puede volver a tener veinte años.
jueves, 2 de agosto de 2012
Estuvo esperándolo todo el día (IV)
Conocía el día pero no la hora exacta. Mecido por la incertidumbre y la ansiedad, esperó. Estuvo esperándolo todo el día. Ordenó sus cosas y también las ideas. Temió y anheló al reloj. Confundió congoja con el alivio y la liberación cuando, al anochecer, por fin llegó el verdugo.
Estuvo esperándolo todo el día (III)
Fue puntual. Hacía más de veinte años que se había comprometido con acudir a la cita. Las agujas del reloj pesaban como losas y temió que no llegara nunca el tren de la tarde. Estuvo esperándolo todo el día. “El día que muera el dictador, espérame en la estación”, le había dicho.
Estuvo esperándolo todo el día (II)
Creyó en su instinto de supervivencia, lo juzgó poderoso. Que antes del paso, llegaría el arrepentimiento. Estuvo esperándolo todo el día. Pero no sucedió. Saltó, sabiendo que, antes que los sueños, los planes y pronto, su propio cuerpo, ya había muerto por completo su esperanza.
Estuvo esperándolo todo el día (I)
Quédate conmigo, ven, suplicó entre las sábanas. Su piel húmeda delataba que no había quedado saciada de placer todavía. Estuvo esperándolo todo el día. Cuando por fin estaban juntos, pasaban rápidas las horas. No puedo quedarme, contestó. Tengo que preparar la cena a mi marido.
jueves, 26 de julio de 2012
El tiempo de la libélula
Tal vez comencé
llorando por ti,
pero a estas alturas
no lo recuerdo.
Cuando las lágrimas
nublan junto a los ojos,
el corazón,
todo es confuso.
Admito
que me desconcierta
el final
pero lo que siempre
me ha aterrado,
verdaderamente,
es el imparable
comienzo.
llorando por ti,
pero a estas alturas
no lo recuerdo.
Cuando las lágrimas
nublan junto a los ojos,
el corazón,
todo es confuso.
Admito
que me desconcierta
el final
pero lo que siempre
me ha aterrado,
verdaderamente,
es el imparable
comienzo.
Ojalá
Cuando escribo,
cuando siento,
cuando anhelo letras y signos,
surge en ti esa magia extraña
que nace del tecleo arrítmico
e inconstante de mis pensamientos
que te obliga a atarte a mí mediante
palabras absurdas, irracionales y
chispeantes, creando puentes
cobardes e inestables
que no llevarán a
ningún otro lado y que,
sin embargo
y aunque
no lo comprendas del todo,
no quieres evitar.
Ojalá.
cuando siento,
cuando anhelo letras y signos,
surge en ti esa magia extraña
que nace del tecleo arrítmico
e inconstante de mis pensamientos
que te obliga a atarte a mí mediante
palabras absurdas, irracionales y
chispeantes, creando puentes
cobardes e inestables
que no llevarán a
ningún otro lado y que,
sin embargo
y aunque
no lo comprendas del todo,
no quieres evitar.
Ojalá.
lunes, 9 de julio de 2012
Destino
No podrás ser escritora.
Dónde se vio una mujer poeta y maldita.
No lo dudes. Serás loca, depresiva y hasta suicida.
Pero escritora, contadora de historias, poeta, artista: jamás.
Así que silencia tus manos, cierra los labios y baja esta escalera, anda.
Que no fue hecha para ti la torre de marfil ni la historia reclamará mañana tu pluma.
Asume tu destino, muchacha. Que no te reserva sino el abismo hondo y terrible de la mediocridad.
Dónde se vio una mujer poeta y maldita.
No lo dudes. Serás loca, depresiva y hasta suicida.
Pero escritora, contadora de historias, poeta, artista: jamás.
Así que silencia tus manos, cierra los labios y baja esta escalera, anda.
Que no fue hecha para ti la torre de marfil ni la historia reclamará mañana tu pluma.
Asume tu destino, muchacha. Que no te reserva sino el abismo hondo y terrible de la mediocridad.
Mensaje sin botella
Me duele cuando dices
que no te escriba.
Que no te gusta la modernidad,
que son mejores las llamadas,
y me envías tu silencio
indiferente y disgustado.
Pero yo no puedo evitarlo
y, cada día, me muerdo la
punta de los dedos que
corren por el teclado al
no poder tocarte.
Y surcan las ondas
del aire tecnológico
mis mensajes,
siempre sin botellas
de cristal que los protejan.
Y es que, amor mío,
escribirte mensajes
es como lanzar
una moneda a una fuente
de supersticiones o
pedir un deseo
a una estrella fugaz.
No hay respuestas;
es una simple cuestión
de esperanza.
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